sábado, 28 de febrero de 2009

EN TORNO A EMILIO

No me refiero al Emilio o la educación de Rousseau, pero también éste ha seguido la voz y la llamada de su conciencia y la ha puesto en funcionamiento.

Me refiero a Emilio G., que dice la nota policial, Emilio Gutierrez en la vida real; el que, según le pedía el cuerpo, la emprendió a mazazos con los cristales y el interior de la "herriko taberna" donde se refugian y se toman los chiquitos los "chicos de la gasolina" (dixit el reverendo Arzallus).

No me atrevo a calificar su acción y no tengo seguro si es héroe o villano (así pretendía una televisión que unos contertulios lo definieran al respecto) pero sí que me parece que es una acción salida de los más hondo:¿qué puede pasar por la cabeza de un hombre que ve arruinada su ilusión puesta en la reforma de su vivienda y que cuando la ve concluida, unos mal nacidos, la destrozan?.

Emilio, un hombre momentáneamente ofuscado que, cuando cae en la cuenta, muestra una preocupación insultantemente cabal: manifiesta su sentimiento por las consecuencias para sus padres.

Ha pagado con lo peor: abandonar su casa y su pueblo; sentirse perseguido él y su familia. En fin, un desastre personal y familiar.

Y ... el comportamiento de la policía y de los medios. Me surgen interrogantes: ¿alguien ha visto una detención tan vejatoria, con las esposas puestas con las manos a la espalda?; ¿algún terrorista callejero ha sido detenido así?; ¿algún terrorista se ha visto tratado así en su detención?; ¿la rapidez en la actuación de la policía vasca es lo normal en sus actuaciones?. Podemos contestar que este hombre ha sido tratado como un peligroso delincuente y ello sin haber atentado contra la integridad física de persona alguna y sin provocar terror.

Emilio, buena broma la que te ha ocasionado tu rebeldía ante lo que los demás toman por inevitable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario